TRANQUILAS

Ficha técnica

Título: Tranquilas. Historias para ir solas por la noche.
Autor: María Fernanda Ampuero, Nerea Barjola, Aixa de la Cruz, Jana Leo, Roberta Marrero, Lucía Mbomío, Silvia Nanclares, Edurne Portela, Carme Riera, Marta Sanz, Sabina Urraca, Gabriela Wiener y Sara Herranz
Género: Ensayo, relato corto, relato autobiográfico
Editorial: Lumen
Fecha de la edición: octubre de 2019
Formato: Tapa blanda, 288 páginas
ISBN 978-84-264-0703-0
Nota: ★ ★ ★ ★ ✩


Sinopsis

Desde siempre las mujeres hemos odio historias de terror, historias reales que les pasó a otras, y que tienen como moraleja que si te aventuras tres pasitos de la puerta de tu casa te pueden pasar a ti también. De hecho, que con solo abrirla ya pueden entrar los monstruos en tu propia casa.
Las historias que comparten estas autoras son historias de miedo para cualquier mujer, pero también tienen ese toque de aventura por la que jamás nos echaremos atrás, por mucho miedo que tengamos.

Opinión

Este libro es un conjunto de catorce relatos cortos, autobiográficos y ensayos acerca del miedo de las mujeres a internarse en la noche, en una discoteca o simplemente en la calle. En cualquier sitio el peligro puede acercharte si eres una mujer, pero eso no nos quita las ganas de seguir teniendo aventuras, porque estas ganas son más fuertes que el miedo que nos las provocan.

El prólogo de María Folguera y Carmen G. De la Cueva nos resume muy bien la historia del miedo de la mujer. Muchos son los ejemplos, y unos cuantos repetidos en diversos relatos de este libro, de adolescentes y mujeres que solo querían salir a la calle, disfrutar de su libertad como cualquier otra persona. Pero esto solo lo puede hacer un hombre, que viaja a países extranjeros sin miedo, que va a comprar el pan sin pensar que puede pasarle algo o que vuelve a casa por la noche andando sin temer ser violado.

<<El tipo, no mucho más alto que yo, se pega a mi espalda, me pasa el antebrazo por el cuello y me arrastra con facilidad hacia la parte oscura del portal. Detrás del hueco del ascensor, en las escalerillas que acceden a la vivienda sombría del portero.>>

Niñas, adolescentes, mujeres y ancianas. Todas ellas tienen algo en común: son susceptibles de ser atacadas en cualquier lugar, a cualquier hora de las veinticuatro que tiene el día. No solo por viajar, sino en la esquina de su casa. Por el único hecho de pertenecer al sexo femenino. No hay más excusas. Porque la violencia contra las mujeres, los abusos cometidos contra nosotras, no necesitan más alicientes.

Estas historias nos las cuentan mujeres muy diferentes: de distintas razas, con diferentes estudios, una de ellas es trans y nos cuenta su transición durante su niñez, otra explora distintas edades llegando a la ancianidad… Hay ejemplos para dar y tomar, y no puedes sino sentirte dentro, una más, entendida. Porque no hace falta que te haya pasado nada grave como para tener miedo. Ese miedo nos lo inculcan desde pequeñas, se incrusta en nuestro ser desde tiempos inmemoriales. Y quizá, siendo conscientes de ello, podamos empezar a combatirlo.